
Mi entrada en el mundo del vino se remonta a 1996 gracias a la Escuela Navarra de Cata.
Lo que realmente era una afición, con el tiempo se convirtió en una pasión y posteriormente en una forma de vida. Un vino no es solo una botella, es su procedencia, su entorno, su clima, la gastronomía, la historia, el arte.
Se dice que Emilio Salgari en el siglo XIX no salió de Italia y sin embargo escribió libros situados en Indonesia, la India, Estados Unidos o el Caribe, trasladando ello al mundo del vino, para mí eso es imposible. Para entender la Borgoña hay que viajar a ella, para entender los vinos del Mosela hay que tomar un coche y recorrer esos viñedos que se precipitan al río.
Mi profesión es la de informático, la desarrollé desde el año 1990 al 2005, durante esos años tuve la suerte de viajar muchísimo, tanto en España como fuera de ella, lo que me dio la oportunidad de conocer y probar muchos vinos y zonas, asistir a catas en lugares muy distintos y distantes, así como algo, para mí importante, como es introducirme en el mundo de la gastronomía.
La gastronomía está unida al vino, es consustancial al mismo, creo que es parte inseparable, en general los vinos se toman comiendo. Nos daríamos muchas sorpresas y se nos caerían muchos arquetipos si vemos qué se bebe con qué según la zona en que nos movamos.
Ahí viene otro aspecto fundamental, la curiosidad, en el mundo del vino y la gastronomía, hay que ser curioso, hay que acercarse con ganas de ser sorprendido, si se ha perdido la capacidad de sorpresa, mal asunto.